El Mundial terminó para Ecuador con un sabor amargo. La ilusión de avanzar se fue apagando partido tras partido, en una campaña que estuvo lejos de las expectativas de la afición.
La derrota frente a Costa de Marfil fue un golpe difícil de asimilar. Más allá del resultado, el rendimiento del equipo dejó preocupación en un encuentro donde la Tri no logró imponer su juego y terminó cediendo puntos clave.
A eso se sumó el empate ante Curazao, un resultado que fue ampliamente cuestionado por los hinchas. Para muchos, dejar escapar unidades frente a un rival que, en el papel, era inferior terminó siendo uno de los momentos más decepcionantes del torneo y condicionó seriamente las opciones de clasificación.
Cuando parecía que todo estaba perdido, Ecuador sorprendió al vencer a Alemania. El triunfo devolvió la ilusión y demostró que el equipo tenía argumentos para competir al más alto nivel. Sin embargo, esa reacción llegó demasiado tarde y no fue suficiente para cambiar el desenlace.
La Tri se despide así de un Mundial que dejó más preguntas que respuestas. Ahora será momento de analizar errores, replantear el proyecto deportivo y trabajar para que las lecciones de este torneo permitan construir un futuro más competitivo.
Por Mateo Portilla | Entrevista


